lunes, 26 de octubre de 2015

Artistas Góticos y Análisis de algunas pinturas

Los artistas góticos de los países bajos 

A los artistas góticos de los países bajos se los denominó Pintores Flamencos ya que, formaron y mantuvieron sus talleres en las ciudades flamencas en los siglos XV, XVI y XVII. Partieron del gótico tardío, que en pintura forma parte del gótico internacional, y se caracterizó por el detallismo de las miniaturas. Dentro de la pintura renacentista europea, la escuela flamenca se inscribe dentro de lo que se denomina "Renacimiento nórdico" (el que se da al norte de los Alpes, es decir, fuera de Italia). La gran relación que tuvo el núcleo flamenco con España, especialmente con la Corona de Castilla, en el siglo XV permite la generación de un estilo hispano-flamenco.

Los llamados "primitivos flamencos" fueron los primeros en popularizar el uso de la pintura al óleo. Entre ellos destacan:

  • Jan van Eyck (1390-1441)
  • Hans Memling
  • Rogier van der Weyden (1399-1464)
  • Hugo van der Goes (1440-1482)
  • Robert Campin (1378-1444)
  • Hieronymus Bosch, llamado en España El Bosco (1450-1516)


Desde principios del siglo XVI, el renacimiento italiano comenzó a ejercer su influencia en los pintores flamencos. El resultado fue muy diferente de la típica pintura renacentista italiana. El artista más destacado fue Pieter Brueghel el Viejo o el Cómico (1530-1600). Otros fueron:

  • Quentin Massys (m. 1530)
  • Joachim Patinir (1480-1524)
  • Antonio Moro (m. 1576)


Fuente:
wikipedia. (s.f.). es.wikipedia.org. Obtenido de https://es.wikipedia.org/wiki/Pintura_g%C3%B3tica


Análisis de las pinturas

Pieter Brueghel: "El triunfo de la muerte"


La pintura "El triunfo de la muerte", fue realizada por Pieter Brueghel en 1562, mide 117 cm de alto x 162 cm de ancho, contiene un estilo manierista, fue pintada con óleo sobre tabla.

El pintor dio a toda la obra de un tono pardo rojizo, que ayuda a dar un aspecto infernal a la escena, apropiado para el asunto representado, muestra una situación en proceso y esto claramente lo determinan las siluetas de sujetos en acción, como el que está a punto de desenvainar su espada, o el que de rodillas en lo alto está rezando por su vida, o aquel que está cayendo por voluntad propia, o bien los cuerpos que por sus posturas parecen que están corriendo en el intento de salvar sus vidas. Son situaciones que determinan una acción debido a que los hechos aún se están desarrollando en el tiempo. A lo lejos, en el ángulo superior izquierdo del cuadro, la tierra ya ha sido desbastada, el cielo ha oscurecido, el humo avanza sobre lo poco que queda de un día claro. Esta ausencia de matices de colores son los que dan la pauta de que lo que ya ha sucedido en las colinas alejadas sucederá inminente mente en lo que queda de la parte inferior izquierda del cuadro. La inclusión de esa situación en el marco del cuadro produce un efecto de continuación y de anticipación, lo que vemos allí a lo lejos es lo que va a resultar “aquí y ahora” pero, a su vez, también puede ser entendido como una contraposición entre un hecho ya dado y resuelto, el avance de algo demoledor, y el espacio que aún no ha sido violentado por completo.

Hieronymus Van Aken: "El Jardín de las Delicias"



La pintura está realizada spble tabla, y tiene dos paneles, funciona como un tríptico. La tabla central es el Jardín de las delicias, propiamente dicho; mide 220 cm de alto por 195 de ancho. Un falso paraíso en el que la humanidad ya ha sucumbido en pleno al pecado, especialmente a la lujuria, y se dirige a su perdición. Decenas de símbolos diferentes, cuyas claves solo pueden sospecharse, pueblan este espacio opresivo y angustioso en el que la locura se ha apoderado del mundo. Aparecen tanto hombres como mujeres, blancos y negros, desnudos. Se muestran todo tipo de relaciones sexuales y escenas eróticas, principalmente heterosexuales, pero también homosexuales y onanistas. Además, aparecen también relaciones eróticas o sexuales entre animales, e incluso entre plantas.


                    El matrimonio Arnolfini . Jan Van Eyck


Los colores predominantes son también claramente simbólicos: mientras el verde alude a la fertilidad, el rojo lo hace a la pasión.
El perro es una alusión evidente a la idea de fidelidad dentro del matrimonio.
 La lámpara, en la cual sólo encontramos una vela encendida (cuya luz pasaría desapercibida en pleno día), es una clara referencia a Jesucristo y, al mismo tiempo, viene a representar también la llama del amor, que puede consumirse.
El espejo, de forma circular, y en cuyo marco se nos muestran diez de las catorce estaciones del Víacrucis, muestra la escena de la habitación desde una perspectiva inversa, pudiéndose apreciar la parte trasera de la pareja, así como la presencia de otras dos personas, las cuales podrían asistir como testigos a una ceremonia para la cual, en aquella época, no era necesario un sacerdote. Por tanto, el espejo contendría el elemento esencial para identificar correctamente la escena representada: un enlace matrimonial en presencia de testigos, uno de los cuales podría ser el propio pintor.
Tanto la borla que cuelga de la cama como el abultado vientre de Giovanna son claras alusiones a la fertilidad. Precisamente, sobre la borla, en el cabecero de la cama, aparece una figura femenina que podría ser Santa Margarita (patrona de los partos) o Santa Marta (patrona del hogar).
 Sobre las manos de la pareja aparece una gárgola en actitud sonriente. Algunos autores consideran que este elemento es básico para comprender el significado del cuadro: un exorcismo mediante el que se pretende alejar el mal que atenaza a la pareja: la falta de descendencia.
Los rosarios, situados a la izquierda del espejo, aluden a la necesidad de perseverar en la oración.










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